
En medio del fuerte aumento que registró la carne vacuna en los últimos meses, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, planteó que la carne de guanaco podría convertirse en una alternativa de consumo a nivel nacional y pidió habilitar su comercialización en todo el país.
La propuesta surge en un contexto donde distintos sectores productivos comenzaron a debatir opciones para ampliar la oferta de proteínas y aliviar la presión sobre los precios del mercado interno.
Qué dijo Nicolás Pino
El dirigente rural sostuvo que la carne de guanaco “debería poder comercializarse en todo el país” y remarcó que se trata de una proteína de buena calidad y valorada en distintas regiones.
Además, señaló que ese producto necesita lograr un “tránsito federal”, en referencia a la posibilidad de venderse y distribuirse fuera de la Patagonia, donde hoy concentra mayor presencia.
El debate productivo en la Patagonia
Pino vinculó la discusión con el crecimiento sostenido de la población de guanacos en el sur argentino durante los últimos años. Según explicó, esa expansión impactó sobre la producción ovina, un sector que también enfrenta dificultades por depredadores y problemas económicos acumulados.
“Hay que replantearse cómo queremos producir en la Patagonia”, expresó al analizar el escenario actual.
Para el titular de la SRA, hoy existen mejores condiciones para debatir nuevos esquemas productivos y aprovechar recursos que antes no estaban integrados al circuito comercial.
Contexto económico y consumo
Las declaraciones se conocen en momentos donde el precio de la carne vacuna sigue siendo una de las principales preocupaciones de muchas familias argentinas.
En paralelo, Pino también se refirió al dato de inflación de marzo, que fue del 3,4%, y consideró que ese número no debe haber conformado al presidente Javier Milei ni al ministro Luis Caputo, aunque aseguró que ambos mantienen confianza en una baja futura.
Un debate que recién empieza
La posibilidad de sumar nuevas carnes al mercado nacional vuelve a instalar una discusión sobre hábitos de consumo, regulación sanitaria y producción regional.
Mientras algunos lo ven como una oportunidad económica, otros entienden que el desafío será lograr escala, controles y aceptación del público.

