Martes 13: el origen de la superstición y las creencias que siguen vigentes

El martes 13 de octubre vuelve a poner en escena una de las supersticiones más arraigadas en la cultura popular. Evitar casamientos, postergar viajes o no comenzar proyectos importantes son algunas de las costumbres que todavía se mantienen alrededor de esta fecha.

Aunque su origen está relacionado con antiguas creencias religiosas y culturales, no existe evidencia científica que demuestre que el martes 13 sea más peligroso que cualquier otro día. Sin embargo, la psicología explica por qué estas supersticiones siguen influyendo en las decisiones de algunas personas.

Por qué el martes 13 se considera un día de mala suerte

La asociación del martes 13 con la mala suerte surge de la combinación de dos elementos que, a lo largo de la historia, adquirieron connotaciones negativas: el número 13 y el día martes.

Una de las explicaciones más difundidas sobre el número 13 está vinculada con la última cena de Jesucristo, en la que estuvieron presentes Jesús y sus doce apóstoles. Esta referencia religiosa contribuyó a consolidar la creencia de que reunir a trece personas alrededor de una mesa podía ser señal de desgracia.

El martes, por su parte, recibe su nombre de Marte, el dios romano de la guerra, asociado con los enfrentamientos, la violencia y los conflictos. Esa relación simbólica favoreció la idea de que no era una jornada apropiada para emprender determinadas actividades.

Con el paso del tiempo, ambas interpretaciones se combinaron y dieron origen a una superstición especialmente extendida en España y varios países de América Latina, incluida Argentina.

De esta tradición proviene el conocido refrán popular: «En martes 13, ni te cases ni te embarques», que refleja la antigua recomendación de evitar decisiones importantes durante esta fecha.

En países como Estados Unidos y el Reino Unido, en cambio, la superstición más difundida está relacionada con el viernes 13, lo que demuestra que estas creencias varían según las tradiciones culturales.

Qué cosas se evitan hacer un martes 13

Las supersticiones relacionadas con esta fecha incluyen distintas actividades que algunas personas prefieren postergar por temor a posibles consecuencias negativas.

Una de las creencias más conocidas sostiene que casarse un martes 13 podría traer dificultades a la pareja. También existe la costumbre de evitar viajes, especialmente aquellos que implican trasladarse en avión o embarcarse hacia otro destino.

Otras personas prefieren no mudarse, iniciar un negocio o tomar decisiones importantes durante esta jornada, aunque no existe ninguna relación comprobada entre estas actividades y la fecha en que se realizan.

A estas advertencias se suman supersticiones más generales, como evitar pasar por debajo de una escalera o cruzarse con un gato negro, situaciones que tradicionalmente se han relacionado con la mala suerte.

Estas creencias forman parte de las costumbres populares y se transmiten de generación en generación, incluso entre personas que no las consideran completamente ciertas.

Qué dice la psicología sobre las supersticiones

El temor al martes 13 también tiene una explicación desde la psicología, especialmente por la manera en que las personas interpretan las coincidencias y buscan relaciones entre distintos acontecimientos.

El psicólogo español Javier Barreiro explicó, en declaraciones a La Vanguardia, que una persona puede comprender racionalmente que esta fecha no provoca accidentes y, aun así, experimentar cierta incomodidad cuando llega.

Según el especialista, los seres humanos tienen una tendencia natural a identificar patrones y establecer relaciones de causa y efecto. Aunque esta capacidad resulta útil para comprender el entorno, también puede llevar a vincular situaciones que no tienen ninguna conexión real.

Por ejemplo, si una persona atraviesa una experiencia negativa durante un martes 13, podría asociar ambos acontecimientos y reforzar su creencia en la mala suerte, aunque se trate de una simple coincidencia.

Barreiro también señaló que algunos rituales pueden generar una sensación momentánea de tranquilidad frente a situaciones de incertidumbre.

Gestos como tocar madera o cruzar los dedos no modifican la realidad, pero pueden proporcionar una sensación subjetiva de protección.

El inconveniente aparece cuando estas prácticas dejan de ser costumbres ocasionales y comienzan a condicionar decisiones importantes o se convierten en una necesidad para controlar la ansiedad.

Los rituales populares para alejar la mala suerte

Además de evitar determinadas actividades, algunas personas realizan rituales simbólicos con la intención de atraer la buena suerte o protegerse de supuestas energías negativas.

Entre las prácticas populares se encuentra la limpieza del hogar, que puede incluir barrer desde el fondo de la vivienda hacia la puerta principal, limpiar los pisos con agua y limón o colocar sal en las esquinas de las habitaciones.

Estas acciones tienen un significado simbólico para quienes las realizan, aunque no existe evidencia científica de que permitan eliminar energías negativas o prevenir acontecimientos desfavorables.

Otra costumbre extendida consiste en cruzar los dedos para expresar un deseo o intentar atraer un resultado favorable. Su origen suele relacionarse con antiguas tradiciones vinculadas al simbolismo de la cruz.

También permanece vigente la expresión «tocar madera», utilizada cuando alguien busca evitar que ocurra algo negativo.

Una de las explicaciones tradicionales relaciona esta práctica con antiguas creencias europeas que atribuían propiedades protectoras a los árboles, aunque no existe consenso definitivo sobre su origen histórico.

Martes 13: una superstición que sigue vigente

Pese al paso del tiempo, el martes 13 continúa ocupando un lugar importante dentro de las creencias populares. Su permanencia demuestra cómo las tradiciones pueden influir en la percepción de determinados acontecimientos, incluso sin contar con fundamentos científicos.

La psicología sostiene que reconocer estas asociaciones permite diferenciar entre una costumbre cultural y un temor que puede afectar la vida cotidiana.

En definitiva, el martes 13 no representa un riesgo especial frente a cualquier otra jornada del calendario. La diferencia está en el significado que cada persona le atribuye y en cuánto permite que esa creencia influya en sus decisiones.

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