La madre de una nena trans de seis años presentó una demanda contra un club del Banco de Previsión Social (BPS) de Uruguay luego de que la institución impidiera que su hija utilizara el vestuario femenino para asistir a clases de natación. El caso volvió a poner en el centro del debate la inclusión de niñas y niños trans en los espacios deportivos.
Tras una audiencia de conciliación que terminó sin acuerdo, la familia confirmó que continuará el reclamo por la vía judicial. Además de solicitar una reparación, busca que el caso impulse cambios en los protocolos de los clubes para garantizar el acceso igualitario y evitar situaciones similares en el futuro.

La madre de una nena trans demandó a un club de Uruguay luego de que, según denunció, la institución le impidiera a su hija ingresar al vestuario femenino durante las actividades de natación.
La menor, identificada públicamente con el nombre ficticio de Martina para proteger su identidad, tiene seis años y fue inscripta por su madre en un club perteneciente al Banco de Previsión Social (BPS).
De acuerdo con el planteo judicial, la decisión adoptada por la institución vulneró el derecho de la niña a que se respete su identidad de género y provocó una situación de discriminación que la familia decidió llevar ante la Justicia.
La mujer aclaró que el objetivo de la demanda trasciende el caso particular de su hija y busca generar cambios para que otras familias no atraviesen experiencias similares.
Cómo comenzó el conflicto en el club
El episodio se originó en junio, cuando la menor comenzó a asistir a clases de natación.
Según explicó la madre, solicitó poder acompañar a su hija al vestuario femenino, argumentando que, por su edad, necesitaba asistencia para cambiarse y que esa era la alternativa que respetaba su identidad de género.
Sin embargo, desde el club le informaron que el reglamento establece que los niños y las niñas deben utilizar vestuarios diferenciados por sexo y que esa excepción no podía autorizarse de manera inmediata.
De acuerdo con el relato de la familia, la institución ofreció dos opciones: que la menor utilizara el vestuario masculino o que únicamente participara de actividades deportivas que no requirieran ingresar a los vestuarios.
La madre consideró que ambas alternativas resultaban incompatibles con el reconocimiento de la identidad de su hija.
Una propuesta para adaptar los protocolos

Luego de lo ocurrido, la familia inició conversaciones con distintos organismos públicos y organizaciones sociales.
En ese proceso participaron la Secretaría de Género de la Intendencia de Montevideo, la Secretaría Nacional del Deporte y organizaciones vinculadas a los derechos de las personas trans.
El trabajo conjunto permitió elaborar una propuesta destinada a modificar algunos protocolos internos del club.
Entre las medidas planteadas figuraban la adecuación de los espacios, la implementación de criterios de inclusión, un pedido de disculpas públicas y la actualización de los reglamentos institucionales para evitar nuevos casos de discriminación.
Según explicó la madre, las modificaciones eran de sencilla aplicación y buscaban beneficiar no solo a su hija, sino también a cualquier otra infancia trans que participe en actividades deportivas.
No hubo acuerdo y el caso seguirá en la Justicia
A comienzos de septiembre se realizó una audiencia de conciliación entre las partes.
Sin embargo, no se alcanzó un acuerdo que permitiera cerrar el conflicto.
Tras esa instancia, la madre confirmó que continuará con la demanda y adelantó que analiza presentar un recurso de amparo para garantizar el respeto de los derechos de su hija.
Además, evalúa reclamar una compensación por los daños ocasionados durante el episodio.
No obstante, remarcó que el aspecto económico no constituye el eje central del reclamo.
“Buscamos visibilizar la necesidad de que los espacios deportivos sean lugares verdaderamente inclusivos“, expresó al referirse a la continuidad del proceso judicial.
Un debate que trasciende este caso
El caso volvió a instalar en Uruguay el debate sobre la inclusión de niñas y niños trans en instituciones deportivas y sobre la necesidad de revisar los protocolos de funcionamiento de los clubes.
Mientras algunos sectores sostienen que los reglamentos deben adaptarse para garantizar el respeto de la identidad de género, otros plantean la necesidad de compatibilizar esos derechos con las normas de organización de los espacios comunes.
Será ahora la Justicia la que deberá resolver el conflicto planteado por la familia y determinar si existió una vulneración de derechos en este caso.
Más allá del resultado judicial, el expediente ya abrió una discusión que trasciende a una sola institución y pone el foco en cómo avanzar hacia espacios deportivos que garanticen igualdad de acceso y trato para todas las infancias.
