
El colapso de un glaciar provocó una avalancha de agua, lodo y escombros que arrasó comunidades enteras. Entre los desaparecidos hay cientos de turistas y peregrinos extranjeros
Las inundaciones en Nepal y Tíbet continúan dejando un saldo devastador. A 48 horas del colapso de un glaciar en la región del Himalaya, las autoridades confirmaron 543 personas fallecidas y más de 1.400 desaparecidas, en una de las peores catástrofes naturales registradas en la zona en los últimos años.
La Policía de Nepal informó que 538 víctimas fatales fueron registradas en territorio nepalí, mientras que los medios estatales chinos confirmaron cinco fallecidos en la región autónoma del Tíbet. Las tareas de búsqueda siguen adelante con miles de rescatistas desplegados en ambos países.
Más de 30.000 rescatistas trabajan en la zona

El desastre fue provocado por el colapso de un glaciar, que desencadenó un enorme flujo de agua, barro y rocas sobre los valles del Himalaya.
La coordinadora residente de las Naciones Unidas en Nepal, Lila Pieters Yahia, informó que el gobierno movilizó más de 30.000 efectivos de seguridad para participar de las tareas de búsqueda y rescate.
Hasta el momento, el Ejército nepalí logró rescatar a más de 100 personas mediante helicópteros, mientras decenas de heridos fueron evacuados hacia hospitales de Katmandú.
Sin embargo, las operaciones avanzan con enormes dificultades debido a la destrucción de la infraestructura vial. Las autoridades confirmaron daños en más de 35 puentes y 40 kilómetros de carreteras, lo que dificulta el acceso a las localidades más afectadas.
Cientos de turistas permanecen desaparecidos
Uno de los aspectos que más preocupa a los equipos de emergencia es la gran cantidad de extranjeros que aún no pudieron ser localizados.
El último informe oficial indica que entre los más de 1.400 desaparecidos hay 517 ciudadanos extranjeros provenientes de al menos 30 países.
Entre ellos figuran 178 ciudadanos de India, más de 60 estadounidenses, además de personas de Reino Unido, Japón, Sudáfrica y Ucrania, entre otros.
Muchos realizaban peregrinaciones religiosas hacia el Monte Kailash, considerado uno de los lugares sagrados más importantes de Asia.
Además, el Departamento de Estado de Estados Unidos confirmó que 90 estadounidenses permanecen desaparecidos, mientras que la India informó la desaparición de 288 de sus ciudadanos.
China teme nuevas inundaciones

En el lado chino del desastre, las autoridades mantienen una fuerte preocupación por la formación de un lago artificial producto del derrumbe del glaciar.
Según el Ministerio de Recursos Hídricos de China, el embalse natural ya acumulaba 2 millones de metros cúbicos de agua, con riesgo de sumar otros 3 millones en los próximos días.
Los especialistas advirtieron que una eventual ruptura de esa presa natural podría generar una nueva ola de inundaciones sobre las poblaciones ubicadas aguas abajo.
Ante este escenario, el primer ministro chino, Li Qiang, viajó hasta la localidad fronteriza de Gyirong para supervisar personalmente las tareas de rescate junto a más de 500 militares y paramilitares.
El cambio climático vuelve a estar bajo la lupa
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmó que el desastre no fue provocado por un terremoto, sino por el colapso de un glaciar que generó una gigantesca avalancha de escombros.
Por su parte, el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas informó que el caudal del río Trishuli aumentó nueve metros en apenas media hora, arrasando pueblos enteros a su paso.
Los científicos advierten que este tipo de fenómenos se vuelve cada vez más frecuente debido al retroceso acelerado de los glaciares provocado por el cambio climático, una situación que incrementa el riesgo de inundaciones repentinas en la cordillera del Himalaya.
