Del 3 al 9 de agosto

Esta semana te vas a topar con algo que venías evitando mirar de frente, Géminis: no todo se soluciona con una conversación. Hay charlas que llegan tarde y otras que, por más que las tengas, ya no cambian nada. Puede resultarte incómodo aceptarlo, pero también te va a traer alivio. No todas las puertas se cierran como castigo; algunas se cierran simplemente porque vos ya no sos la misma persona que las abrió en su momento.
El domingo, Mercurio entra en Cáncer, y eso va a hacer que tu cabeza, siempre acelerada, empiece a darle más lugar a lo que sentís. Puede sonar poco habitual en vos, pero esta semana vas a vivir las cosas con más intensidad de la acostumbrada. Es probable que aparezcan recuerdos sin aviso, gente que vuelve a tu cabeza de la nada, palabras que en su momento no dijiste. No es que el pasado te esté llamando para volver; es más bien una forma de darte cuenta de cuánto cambiaste desde entonces.
En cuanto a los vínculos, vas a notar que alguien te está prestando más atención de la que pensás, ya sea una persona que venía en silencio o alguien que creías que se había olvidado de vos. No conviene sacar conclusiones apuradas ni empezar a imaginar escenarios, pero tampoco es cuestión de ignorar las señales. Algunos reencuentros no aparecen por una cuestión romántica, sino para confirmar si realmente aprendiste lo que tenías que aprender la primera vez.
En lo personal, esta semana puede sentirse un poco contradictoria: una parte tuya quiere avanzar hacia algo nuevo y otra sigue mirando para atrás. No hace falta resolver todo de una vez ni tomar decisiones apuradas. Lo que sí conviene tener claro es que no te sirve volver a ser esa versión tuya que ya sabés que no era feliz. Hay veces que la nostalgia se disfraza de amor cuando en realidad es solo costumbre, y esta vez podés reconocerla a tiempo.
Cerrás la semana con una lectura más honesta de vos mismo, Géminis. Entendiste que no todo pasa por hablar, que el pasado vuelve para mostrarte cuánto cambiaste y no para atraparte de nuevo. Esa claridad es la que te va a permitir avanzar sin cargar con lo que ya no te representa.
