♈ Aries: una semana para bajar un cambio y dejar de perseguir lo que no vuelve

Del 3 al 9 de agosto

Por fuera vas a seguir con el mismo ritmo de siempre, Aries, pero por dentro algo te va a pedir bajar la velocidad. No es que te falte energía, es que venís funcionando en piloto automático desde hace bastante y hay emociones que fuiste postergando y que ahora empiezan a pedir lugar. No te extrañe si un comentario, una canción o un recuerdo te agarran desprevenido y te ponen sensible por un rato. Son esas cosas que aparecen justo cuando menos las esperás, como para recordarte que hay algo pendiente de procesar.

Esta semana también vas a sentir ganas de decir todo lo que pensás, y ahí conviene tener cuidado: cuando te decidís a hablar, las palabras te salen sin filtro. No hace falta que cada charla se convierta en un ajuste de cuentas. Vas a cruzarte con gente que realmente quiere entenderte y con otra que solo está proyectando sus propias inseguridades; aprender a diferenciar una de otra te va a ahorrar más de un dolor de cabeza y algún arrepentimiento innecesario.

En el amor y en los vínculos en general, te toca soltar lo que ya no vuelve. Ya demostraste suficiente interés, paciencia e iniciativa como para seguir insistiendo. Si alguien realmente quiere estar en tu vida, va a encontrar la forma de hacerlo; y si no la encuentra, tampoco es algo que puedas forzar. Esta semana vas a sentir un alivio que hacía rato necesitabas, simplemente por dejar de insistir donde ya te demostraron que no había lugar para vos.

En lo personal, este es un buen momento para enfocar esa energía en vos mismo en vez de gastarla en vínculos que no dan señales claras. Ocupar la cabeza en tus propios proyectos o intereses te va a ayudar a no quedarte esperando respuestas que quizás no lleguen, y de paso vas a sentir que avanzás en algo que sí depende de vos.

Hacia el final de la semana vas a recuperar esa energía tan característica tuya, pero desde un lugar distinto: más maduro, más asentado. Ya no necesitás demostrar que podés con todo, simplemente lo sabés. Lo que sí te va a costar es aceptar que no todas las batallas merecen tu esfuerzo, y que algunas se apagan solas si dejás de darles más leña.

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