
La FIFA descartó una propuesta impulsada desde el entorno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que pretendía que Italia ocupara el lugar de Irán en el Mundial 2026. La iniciativa no encontró respaldo y fue considerada inviable tanto por cuestiones reglamentarias como deportivas.
El episodio generó repercusión internacional y volvió a mezclar política con fútbol a poco más de un año de la Copa del Mundo que organizarán Estados Unidos, México y Canadá.
Desde la federación internacional recordaron que, en caso de una eventual baja de una selección clasificada, el reemplazo debe surgir de la misma confederación continental.
Eso significa que si Irán no participara, el lugar debería ser ocupado por otro seleccionado asiático, no por una nación europea como Italia.
La postura fue tajante y dejó sin margen cualquier intento político.
Italia tampoco quiso saber nada
En el país europeo, la propuesta también fue rechazada. Sectores políticos y deportivos consideraron que aceptar una plaza sin haberla ganado en la cancha atentaría contra el mérito competitivo.
Italia quedó fuera del Mundial tras perder el repechaje, profundizando una crisis futbolística que ya lleva varios años.
No se trata de una idea nueva. Ya en 2022 se había sugerido que Italia reemplazara a Irán en otro contexto internacional, aunque aquella iniciativa tampoco prosperó.
Mientras crecen tensiones geopolíticas en distintas regiones, la FIFA busca sostener el criterio deportivo como eje central del torneo más importante del planeta.
