
El nombre de Patricio Albacete quedó en el centro de una grave denuncia luego de que su expareja, Pamela Pombo, lo acusara ante la Justicia por episodios de violencia de género. El caso tomó fuerte repercusión pública tras la difusión de imágenes y testimonios estremecedores.
Según trascendió, la denunciante presentó material registrado por cámaras de seguridad instaladas en la vivienda que ambos compartían. En esos videos se observarían escenas de gritos, forcejeos y agresiones físicas que ahora forman parte del expediente judicial.
Pombo contó que convivió durante meses en un clima de miedo constante y aseguró que la violencia fue escalando con el paso del tiempo. Relató que dormía mal, casi no comía y vivía en estado de alerta permanente, sin saber cuándo podía estallar una nueva discusión.
La pareja se había casado en junio de 2024 y la relación terminó en noviembre de 2025. Según explicó, al comienzo intentó sostener el vínculo con la esperanza de que la situación cambiara. Incluso señaló que realizaron terapia de pareja, pero llegó un punto en el que sintió que ya no podía seguir.
También denunció presuntas situaciones de violencia económica y conflictos posteriores a la separación, entre ellos una medida cautelar vinculada a la vivienda familiar.
El caso se hizo masivo luego de que se abordara en televisión, donde se conocieron nuevos detalles de la denuncia. Desde entonces, el exsegunda línea de Los Pumas no realizó declaraciones públicas sobre las acusaciones.
Albacete fue una figura importante del rugby argentino, con paso destacado por la selección nacional y una extensa carrera en Europa. Sin embargo, hoy su nombre aparece asociado a una investigación judicial de enorme sensibilidad.
La causa continúa en trámite y será la Justicia la que determine responsabilidades. Mientras tanto, el testimonio de Pombo volvió a poner sobre la mesa una problemática urgente: la violencia dentro del ámbito privado muchas veces tarda en salir a la luz, pero cuando lo hace, ya dejó marcas profundas.




