El arzobispo García Cuerva le habló al poder sin rodeos: “Nadie es desechable”

El Tedeum del 25 de Mayo tuvo un protagonista que no esquivó ningún tema. El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, encabezó la celebración en la Catedral Metropolitana y lanzó un mensaje con fuerte contenido social dirigido a la dirigencia argentina, con el presidente Javier Milei y su gabinete sentados en los primeros bancos.

En su homilía, García Cuerva cuestionó con dureza la cultura del “sálvese quien pueda” y el individualismo que, según su mirada, atraviesa a la sociedad y a la política argentina. Con un tono claro y directo, el arzobispo reclamó una mirada urgente hacia los sectores más vulnerables: los abuelos, los niños, las personas con discapacidad, los jóvenes golpeados por la droga y los trabajadores precarizados. “Nadie es desechable”, enfatizó, e instó a los argentinos a unirse para levantar la Patria.

Milei escuchó la homilía acompañado por gran parte de su equipo de gobierno, entre ellos el asesor presidencial Santiago Caputo y el titular de la Cámara de Diputados Martín Menem, dos de los protagonistas de la interna que sacudió al oficialismo durante la última semana. La imagen buscó transmitir cohesión en un momento en que las tensiones internas del Gobierno quedaron expuestas a cielo abierto.

Sin embargo, la ceremonia tuvo ausencias que no pasaron desapercibidas. Victoria Villarruel no fue invitada al Tedeum, una situación inédita desde que asumió como vicepresidenta. Patricia Bullrich tampoco estuvo presente. Dos figuras centrales del espacio político ausentes en uno de los actos más simbólicos del calendario oficial.

El Tedeum del 25 de Mayo volvió a ser, como en otros años, mucho más que una celebración religiosa.

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