
Con música, ritual y color, la tradicional Bajada de los Diablos volvió a convocar a cientos de personas en Uquía, marcando uno de los momentos más intensos del Carnaval Grande en la Quebrada.
La magia del carnaval se hizo sentir con fuerza en Uquía, donde una verdadera multitud acompañó una nueva edición de la tradicional Bajada de los Diablos, uno de los rituales más representativos del calendario cultural jujeño. Vecinos y turistas se reunieron para vivir una jornada cargada de simbolismo, música ancestral y celebración popular.
El momento central fue el descenso de los diablos desde el cerro, una escena imponente que marca el desentierro del carnaval y da inicio a días de festejo continuo. Ataviados con trajes coloridos, máscaras y cascabeles, los diablos irrumpieron entre bombos, anateros y coplas, despertando la ovación del público que acompañó cada paso del ritual.
La Bajada no es solo una fiesta: es una expresión viva de identidad cultural, donde se combinan creencias ancestrales, tradición comunitaria y el espíritu del carnaval andino. Durante los próximos días, las comparsas continuarán con recorridos, invitaciones y celebraciones que mantienen encendida la alegría en cada rincón del pueblo.
Una vez más, Uquía y toda la Quebrada de Humahuaca demostraron por qué el carnaval jujeño es uno de los más auténticos y convocantes del país, capaz de reunir generaciones enteras alrededor de una tradición que se renueva año tras año.
