
Lo que debía ser una jornada de competencia y camaradería terminó en escándalo. Un torneo de pesca deportiva en Estados Unidos quedó envuelto en la polémica luego de que los organizadores descubrieran que varios participantes habían rellenado los peces con plomo para hacerlos pesar más y quedarse con el primer puesto.
La situación salió a la luz durante el pesaje final, cuando los jueces notaron un peso inusual en algunas de las piezas presentadas como ganadoras. Al abrir los peces, la sorpresa fue total: en su interior encontraron trozos de plomo, un método burdo pero efectivo para inflar el resultado.
Ante la evidencia, los responsables del torneo anularon los resultados, descalificaron a los involucrados y les retiraron los premios obtenidos. El hecho generó indignación entre los demás competidores, que denunciaron la maniobra como una falta grave al espíritu deportivo.
El episodio, rápidamente catalogado como uno de los más insólitos del mundo de la pesca deportiva, reavivó el debate sobre los controles en este tipo de competencias y dejó una enseñanza clara: cuando la trampa pesa más que el pez, el engaño termina saliendo a flote.
