
Un conmovedor y trágico episodio se registró en Perú, donde un rescatista perdió la vida tras intentar salvar a un perro que había quedado atrapado en el caudaloso río Rímac, en la ciudad de Lima. El hecho generó una fuerte conmoción y reavivó el debate sobre los riesgos que implican este tipo de operativos en contextos climáticos extremos.
Un rescate que terminó en tragedia
El dramático episodio ocurrió luego de que vecinos alertaran sobre la presencia de un perro que había quedado aislado en medio del río, aferrado a una llanta, mientras el caudal aumentaba producto de las intensas lluvias que afectan a la región.
Ante la situación, se montó un operativo de rescate en el que participaron efectivos policiales y personal especializado. En ese contexto, uno de los rescatistas decidió ingresar al agua para intentar salvar al animal. Sin embargo, la fuerza de la corriente resultó implacable: tanto el hombre como el perro fueron arrastrados por el río.
Horas de búsqueda y un final doloroso
Tras varias horas de rastrillaje, las autoridades confirmaron el hallazgo del cuerpo sin vida del rescatista a la altura del Puente del Ejército. Pese al despliegue de equipos de emergencia y a los esfuerzos realizados, el desenlace fue fatal.
La noticia generó una profunda tristeza en la comunidad y múltiples mensajes de reconocimiento a la vocación de servicio del rescatista, destacando su valentía y compromiso, incluso frente a situaciones de alto riesgo.
Un hecho que deja preguntas
El trágico episodio vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de extremar las medidas de seguridad en operativos de rescate, especialmente cuando se desarrollan en ríos crecidos y con condiciones climáticas adversas.
Mientras tanto, Perú despide a un servidor público que perdió la vida intentando salvar a otro ser vivo, en un gesto que conmovió a todo el país.
