
El régimen talibán en Afganistán aprobó en silencio un nuevo código penal que, según denuncias de organizaciones de derechos humanos y activistas internacionales, legaliza la violencia contra mujeres y niñas, consolidando un sistema que las considera propiedad de un marido o de un “amo”.
El texto, que no fue sometido a debate público ni anunciado oficialmente, habilita los castigos físicos contra mujeres e hijos siempre que no dejen marcas visibles. Solo se contempla sanción en caso de que puedan comprobarse hematomas o fracturas, lo que deja a la mayoría de las víctimas sin posibilidad real de justicia.
Entre los puntos más alarmantes, el código establece que una mujer puede ser encarcelada hasta tres meses por visitar a su familia sin autorización de su esposo, profundizando el control absoluto sobre su vida personal, social y afectiva.
La desproporción de las penas también generó fuerte repudio: maltratar a un camello o a un perro puede ser castigado con hasta cinco meses de prisión, mientras que romperle un hueso a una mujer implica apenas 15 días de cárcel, siempre y cuando el daño pueda ser probado.
Organismos internacionales advierten que este marco legal institucionaliza la violencia de género, elimina cualquier resguardo jurídico para las mujeres y consolida un sistema de castigos basado en la impunidad.
Pese a la gravedad del contenido, el texto apenas generó reacciones oficiales a nivel internacional, lo que despertó críticas de activistas que denuncian el silencio de la comunidad global frente al retroceso extremo de los derechos humanos en Afganistán bajo el control del Talibanes.
