
Internacionales — El debate sobre el impacto de las redes sociales en la infancia y la adolescencia suma un nuevo capítulo en Europa. Portugal comenzó a tratar un proyecto de ley que busca restringir el acceso de menores de 16 años a las redes sociales, una iniciativa que lo alinea con decisiones similares ya adoptadas por España y Australia.
La propuesta fue impulsada por el gobierno portugués ante la creciente preocupación por los efectos que el uso intensivo de plataformas digitales tiene sobre la salud mental de niños y adolescentes, especialmente en relación con la ansiedad, el aislamiento social, el ciberacoso y la exposición a contenidos inapropiados.
¿Qué plantea la iniciativa?
El proyecto que comenzó su recorrido parlamentario establece una serie de puntos centrales:
Prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años.
Sistemas obligatorios de verificación de edad, que deberán ser implementados por las plataformas.
Consentimiento parental expreso para adolescentes dentro del rango etario permitido, en caso de excepciones.
Sanciones económicas para las empresas tecnológicas que no cumplan con la normativa.
Desde el Ejecutivo sostienen que no se trata de una medida punitiva, sino preventiva, con el objetivo de proteger el desarrollo emocional y cognitivo de los menores en un entorno digital cada vez más agresivo.
🌐 Un fenómeno que se replica en el mundo
Portugal no es un caso aislado. En los últimos meses, distintos países comenzaron a avanzar con regulaciones más estrictas:
En Australia, rige una de las leyes más duras del mundo, que responsabiliza directamente a las plataformas por el acceso de menores.
En España, el gobierno impulsa una legislación similar, con fuerte énfasis en el control parental y la identidad digital.
Otros países europeos analizan esquemas parecidos ante el aumento de estudios que vinculan el uso excesivo de redes con problemas de salud mental en jóvenes.
Este nuevo escenario abre un debate global sobre hasta dónde debe llegar la regulación estatal frente a las grandes empresas tecnológicas y cuál es el equilibrio entre protección, libertad y educación digital.
⚖️ El desafío: regular sin desconectar
Especialistas coinciden en que la clave no está solo en prohibir, sino también en acompañar con educación digital, herramientas para las familias y mayor responsabilidad por parte de las plataformas. Mientras tanto, el avance del proyecto en Portugal refuerza una tendencia que promete seguir creciendo y que podría redefinir la relación de las nuevas generaciones con las redes sociales.
