
Tras más de un año de cautiverio en Venezuela, el gendarme argentino Nahuel Gallo regresó este lunes a la Argentina luego de permanecer 448 días detenido de manera arbitraria por el régimen de Nicolás Maduro. Su arribo se produjo en la madrugada, pocas horas después de que se confirmara oficialmente su liberación.
Gallo aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza pasadas las 04:30, en un vuelo especial que marcó el final de una prolongada y angustiante situación que generó fuertes reclamos diplomáticos y denuncias ante organismos internacionales de derechos humanos.
El gendarme había sido detenido en diciembre de 2024 cuando ingresó a territorio venezolano y desde entonces permaneció alojado en el penal El Rodeo I, uno de los centros de detención más cuestionados del país caribeño. Durante ese tiempo, su familia denunció reiteradamente la falta de información oficial, la ausencia de garantías judiciales y la imposibilidad de contacto regular.
La confirmación de su liberación se conoció cerca de las 19 horas del domingo 1° de marzo, generando un fuerte impacto político y social en la Argentina. Desde el Gobierno nacional destacaron que el regreso fue posible tras intensas gestiones diplomáticas y presión internacional, mientras que organizaciones de derechos humanos calificaron su detención como una violación al derecho internacional.
Ya en suelo argentino, Gallo fue recibido por autoridades nacionales y se reencontró con su familia tras más de un año de incertidumbre. En las próximas horas se prevé que reciba asistencia médica y psicológica, además de acompañamiento institucional por parte de la fuerza a la que pertenece.
El caso de Nahuel Gallo se convirtió en uno de los episodios más tensos de la relación entre Argentina y Venezuela en los últimos años, y su regreso marca el cierre de un capítulo que estuvo atravesado por reclamos diplomáticos, denuncias internacionales y una fuerte conmoción pública.
