
El ataque fue realizado por unos 50 aviones de combate que lanzaron más de 100 municiones guiadas sobre una infraestructura militar considerada estratégica por el régimen iraní.
El Ejército de Israel informó que sus fuerzas aéreas bombardearon y destruyeron un búnker militar subterráneo ubicado en el centro de Teherán, que pertenecía al exlíder supremo del régimen iraní, Ali Jameneí. Según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), la instalación constituía una de las principales infraestructuras estratégicas utilizadas por los altos funcionarios del gobierno iraní.
De acuerdo con el comunicado oficial difundido por Israel, la operación fue llevada adelante por unos 50 aviones de combate que lanzaron más de 100 municiones guiadas con precisión para impactar sobre el complejo subterráneo.
Las autoridades militares israelíes señalaron que el búnker estaba situado bajo el complejo de la cúpula del régimen iraní en el corazón de la capital y que había sido diseñado como un centro de mando de emergencia para Jameneí.
Según el Ejército israelí, el sistema de túneles se extendía a lo largo de varias manzanas bajo zonas densamente pobladas y contaba con múltiples accesos, lo que lo convertía en una instalación considerada “inexpugnable” por el propio régimen iraní.
Escalada del conflicto en Medio Oriente
Israel sostiene que Jameneí murió durante los bombardeos lanzados el sábado 28 de febrero sobre Irán, en una ofensiva coordinada con Estados Unidos que marcó el inicio de una nueva fase del conflicto en Medio Oriente.
Desde entonces, la confrontación se ha intensificado y ya lleva casi una semana con ataques cruzados en distintos puntos de la región.
En respuesta a los bombardeos, Irán lanzó varias oleadas de misiles balísticos contra territorio israelí, lo que activó las alarmas antiaéreas en ciudades como Tel Aviv y Jerusalén.
Los sistemas de defensa israelíes interceptaron la mayoría de los proyectiles en el aire, generando explosiones visibles sobre las ciudades. Hasta el momento, las autoridades no reportaron víctimas, aunque sí daños materiales provocados por fragmentos de metralla que cayeron tras las intercepciones.
La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional, ante el temor de que el conflicto continúe escalando y se extienda a otros países de la región.
