
La derrota frente a Vélez profundizó la crisis futbolística de River Plate y dejó al ciclo de Marcelo Gallardo al borde del final. En un contexto de malos resultados, bajo rendimiento colectivo y creciente presión interna, el partido ante Banfield aparece como un posible punto de cierre para el segundo ciclo del entrenador más exitoso de la historia del club.
La caída 1-0 ante Vélez Sarsfield fue un nuevo golpe para River Plate, que atraviesa una racha negativa que contrasta con las expectativas generadas tras el regreso del Muñeco. El equipo no logró consolidar una identidad clara, suma derrotas clave y quedó lejos de los puestos de protagonismo en el Torneo Apertura.
Tras el encuentro en Liniers, Marcelo Gallardo suspendió la conferencia de prensa y pidió tiempo para reflexionar, un gesto que encendió las alarmas en Núñez y alimentó las versiones sobre una posible salida anticipada. Desde su entorno aseguran que el entrenador atraviesa horas decisivas, evaluando si cuenta con las herramientas y el respaldo necesarios para revertir la situación.
En ese marco, el próximo compromiso ante Banfield, en el estadio Monumental, podría convertirse en el último partido de Gallardo al frente del Millonario en esta etapa. Si bien no hubo una confirmación oficial, puertas adentro ya se analizan escenarios alternativos y eventuales decisiones de urgencia.
El segundo ciclo del Muñeco, lejos del brillo de su primera etapa, estuvo marcado por la irregularidad, lesiones, falta de funcionamiento colectivo y resultados que no acompañaron. La fuerte inversión en refuerzos tampoco se tradujo en un equipo competitivo, lo que terminó acelerando el desgaste.
Mientras tanto, el mundo River observa con atención y expectativa. El futuro inmediato del club y de su entrenador más emblemático podría definirse en cuestión de horas.
