
El partido duró menos de media hora para Cristian Romero. El defensor argentino fue expulsado a los 29 minutos del primer tiempo en la derrota de Tottenham Hotspur por 2-0 ante Manchester United, en Old Trafford, por una nueva fecha de la Premier League.
La tarjeta roja directa, mostrada sin dudar por el árbitro Michael Oliver, llegó tras un duro planchazo sobre Casemiro. La acción no admitió discusión: Romero fue a despejar, falló el cálculo y terminó impactando con fuerza en el tobillo del mediocampista brasileño.
Un contexto que agrava la sanción
La expulsión tendrá consecuencias pesadas. Al tratarse de su segunda roja en la temporada, el capitán de los Spurs deberá cumplir cuatro fechas de suspensión, lo que lo deja afuera de compromisos determinantes en un tramo clave del calendario.
Pero el foco no está solo en la infracción. Días atrás, el propio Romero había reconocido que jugó lesionado para no dejar al equipo en inferioridad, una confesión que encendió alarmas sobre su desgaste físico y emocional. La escena de Old Trafford pareció confirmar que el margen de error del argentino está hoy al límite.
⚽ De héroe ocasional a señalado
En las últimas semanas, el zaguero cordobés había sido noticia por anotar goles importantes que maquillaban las falencias defensivas del equipo. Sin embargo, en cuestión de días, el escenario cambió por completo: su temperamento volvió a quedar bajo la lupa y esta vez terminó perjudicando seriamente a un Tottenham que ya llegaba golpeado.
Con más de una hora de juego por delante y un hombre menos, los Spurs no lograron sostener el partido. La derrota profundizó su mal momento y lo acercó peligrosamente a la zona baja de la tabla, obligando al cuerpo técnico a reorganizar la defensa sin su capitán, en un plantel corto y afectado por múltiples lesiones.
🔍 Miradas cruzadas en Old Trafford
Mientras Lisandro Martínez celebró del lado ganador con el Manchester United, Romero se retiró en silencio, consciente del impacto de su expulsión. Su liderazgo y su intensidad siguen siendo indiscutibles, pero en una temporada cuesta arriba, esas mismas virtudes vuelven a transformarse en un problema para un equipo que no encuentra respuestas.
