
Andrew Mountbatten-Windsor quedó bajo custodia en Reino Unido, en una detención sin precedentes que sacude a la monarquía británica.
La Policía británica arrestó este jueves 19 de febrero al ex príncipe Andrew Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, bajo sospecha de mala conducta en un cargo público en el marco de la investigación sobre sus vínculos con el financiero y delincuente sexual Jeffrey Epstein. La detención, que se produjo el mismo día en que cumplió 66 años, representa un giro dramático en un escándalo que ha perseguido durante años a la realeza británica.
¿Qué ocurrió?
La Thames Valley Police, fuerza policial del sureste de Inglaterra, confirmó que un hombre en sus sesenta fue arrestado este jueves por la mañana en su residencia del Sandringham Estate, en Norfolk, bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de funciones públicas, un delito serio que puede implicar sanciones penales.
La investigación incluye registros en propiedades vinculadas a Mountbatten-Windsor en Berkshire y Norfolk, y los policías se llevaron documentos y equipos mientras profundizan en las acusaciones.
El arresto está ligado a investigaciones sobre documentos recientemente divulgados en Estados Unidos que muestran presuntas comunicaciones entre Andrew y Epstein, incluyendo informes confidenciales de viajes oficiales que habrían sido compartidos con el financiero condenado durante su tiempo como enviado comercial del Reino Unido en 2010.
Desde hace años, Mountbatten-Windsor había sido objeto de fuertes críticas por su relación con Epstein, acusado de tráfico y abuso sexual de menores, y en 2025 fue despojado formalmente de sus títulos reales y funciones públicas por su propio hermano, el rey Carlos III.
Repercusiones y consecuencias
La detención de Andrew es la primera vez en la historia moderna que un miembro tan cercano de la familia real británica es arrestado en relación con un caso de esta magnitud, lo que supone una crisis sin precedentes para la monarquía. Autoridades y expertos señalan que el proceso judicial podría extenderse durante meses, en medio del escrutinio público y mediático internacional.
Hasta ahora, Buckingham Palace no ha emitido un comunicado oficial sobre la detención, aunque previamente había expresado su disposición a colaborar con las autoridades.


