
La Justicia jujeña condenó a Jairo Emanuel Guerrero, alias “Diego Castro”, a la pena de prisión perpetua por ser considerado autor material y responsable del femicidio de Tamara Soledad Fierro, ocurrido en la localidad de Fraile Pintado el 24 de mayo de 2025.
El tribunal lo halló culpable del delito de “homicidio agravado por haber sido perpetrado contra una mujer mediando violencia de género”, una de las figuras más graves previstas en el Código Penal.
Cómo ocurrió el femicidio
De acuerdo con la reconstrucción realizada por la Fiscalía durante el juicio, el crimen comenzó a gestarse el 24 de mayo de 2025 alrededor de las 08.42, cuando Tamara Fierro llegó en su motocicleta a la vivienda donde residía Guerrero en Fraile Pintado.
Tras mantener una conversación, ambos ingresaron a la casa y se dirigieron a la habitación del acusado, donde permanecieron durante varias horas consumiendo bebidas alcohólicas.
En ese lugar, antes de las 17.00, Guerrero atacó violentamente a la joven hasta provocarle la muerte, dejando el cuerpo oculto dentro de la habitación.
El intento de ocultar el crimen
Según la acusación fiscal, luego del femicidio el agresor comenzó a desplegar una serie de maniobras para intentar encubrir el hecho.
A las 20.20, Guerrero salió de la vivienda y trasladó la motocicleta de la víctima hasta otro domicilio, donde pidió que se la guardaran.
Posteriormente tomó un remís hacia la localidad de Calilegua, donde vive su primo Esteban Pérez, a quien le pidió ayuda. Ambos regresaron cerca de las 22.00 a Fraile Pintado.
En ese momento Guerrero le solicitó a Pérez que, junto a otra persona, llevaran la motocicleta de la víctima hasta el barrio María Auxiliadora, dejándola cerca de la casa de Tamara Fierro con la llave puesta, en un intento por desviar la investigación.
El macabro plan para hacer desaparecer el cuerpo
Mientras tanto, Guerrero volvió a su vivienda y desmembró el cuerpo de la víctima, colocando los restos en bolsas de residuos negras.
Durante la madrugada del 25 de mayo de 2025, alrededor de las 05.15, Esteban Pérez regresó a la vivienda del acusado.
En ese momento, Guerrero sacó una carretilla con partes del cuerpo de Tamara Fierro dentro de bolsas, que Pérez trasladó hasta un baldío en Fraile Pintado, donde los restos fueron arrojados en un basural.
En ese lugar ambos iniciaron un fuego para intentar destruir las evidencias.
Posteriormente, Pérez se retiró del lugar, mientras Guerrero continuó durante varias horas trasladando restos y arrojando ramas al fuego para asegurarse de que el cuerpo se consumiera.
La sentencia
Tras el desarrollo del juicio, el tribunal consideró acreditada la responsabilidad penal de Guerrero como autor del femicidio, por lo que fue condenado a prisión perpetua, la máxima pena prevista por la legislación argentina para este tipo de delitos.
El caso generó una profunda conmoción en la comunidad de Fraile Pintado y volvió a poner en agenda la problemática de la violencia de género y los femicidios en la provincia.
