La Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) advirtió que el Squeezy Dumpling, un juguete sensorial que se volvió viral entre niños y adolescentes, podría contener benceno, una sustancia clasificada como cancerígena.
Ante esta situación, la entidad presentó una denuncia ante la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial para solicitar el retiro inmediato del producto de todo el mercado argentino.

La alerta por el Squeezy Dumpling benceno se dio a conocer luego de que la CAIJ detectara riesgos en este juguete sensorial, que se comercializa en distintos locales del país y que ya fue retirado del mercado en el Reino Unido, donde las autoridades detectaron concentraciones de benceno cuatro veces superiores al límite permitido.
De qué se trata el juguete y por qué preocupa
El Squeezy Dumpling, también conocido como Squishy, es un juguete antiestrés con forma de empanada asiática, que se presenta dentro de una pequeña vaporera de plástico. Está fabricado con un polímero flexible diseñado para ser apretado repetidamente. Desde la CAIJ explicaron que el benceno es un compuesto presente en el petróleo crudo, los combustibles y el humo del tabaco, considerado una sustancia cancerígena. “El benceno es una sustancia cancerígena confirmada que puede absorberse a través de la piel durante la manipulación normal del juguete, sin necesidad de que el niño se lo lleve a la boca”, señalaron desde la entidad.
En qué se basa la denuncia
La denuncia presentada por la cámara se apoya en alertas emitidas por el sistema europeo Safety Gate y por la Office for Product Safety and Standards (OPSS) del Reino Unido, organismos que ya habían detectado riesgos para la salud asociados a este producto.
Qué recomiendan tener en cuenta antes de comprar un juguete
De cara al Día del Niño, el presidente de la CAIJ, Matías Furió, pidió a las familias prestar especial atención al momento de adquirir juguetes. El dirigente recordó que un juguete seguro debe contar con tres requisitos fundamentales: los datos del importador responsable, con nombre, razón social y CUIT; las advertencias e instrucciones en idioma español; y el Marcado de Conformidad, identificado con un código QR y las siglas AR.
“Si alguno de esos tres elementos falta, no lo compren. No importa si el juguete es viral o si tiene un precio atractivo; sin esos datos no hay nadie que responda si algo le sucede a un niño”, advirtió Furió.




