Con un doblete de Haaland, se selló el triunfo de Noruega en el Mundial al eliminar 2-1 a Brasil en los octavos de final.

Se consolidó un histórico y heroico triunfo de Noruega en el Mundial 2026 al derrotar por 2-1 a la poderosa escuadra de Brasil en los octavos de final. En un partidazo disputado en el imponente estadio de Nueva York/Nueva Jersey, el atacante Erling Haaland se erigió como la gran figura de la tarde. El delantero convirtió dos goles decisivos para dejar marcada a fuego la clase de artillero que es.

La gesta no fue puramente ofensiva, ya que el guardameta europeo también apareció con intervenciones providenciales en momentos críticos. Tras esta hazaña, el plantel escandinavo espera en cuartos de final al vencedor de la llave entre México e Inglaterra. Para Brasil, el desenlace se traduce en otro fracaso difícil de digerir.

La cita de octavos presagiaba emociones fuertes entre dos esquemas ambiciosos. Aunque los sudamericanos contaban con una mayor jerarquía individual, el desarrollo demostró que las distancias se acortaron de forma definitiva.

La intervención del VAR y la muralla de Nyland

A los 14 minutos llegó la primera acción que pudo haber modificado el destino del choque. David Moller Wolfe derribó en el área a Matheus Cunha y le cometió una falta evidente.

El árbitro estadounidense Ismail Elfath no cobró la infracción en primera instancia, pero fue advertido de inmediato por el sistema de videoarbitraje (VAR). Tras revisar la acción en el monitor, modificó su fallo inicial y decretó la pena máxima.

Los dirigidos por Carlo Ancelotti contaban con la posibilidad de abrir el marcador, pero el destino comenzó a jugar a favor del cuadro europeo. Bruno Guimarães remató el penal y el arquero Ørjan Nyland adivinó la intención con una estirada formidable.

El número 1 recién empezaba a mostrar lo decisivo que sería en el encuentro, tapando dos oportunidades claras más al combinado sudamericano durante el primer tiempo. El dominio brasileño era nítido, pero los noruegos respondieron con contragolpes peligrosos sobre el final de la etapa.

Los primeros 45 minutos finalizaron 0-0, pero la brújula del juego ya se había alterado, mostrando ataques directos en ambas áreas. Para el complemento, Ancelotti mandó a la cancha a Endrick en reemplazo de Cunha. En su primera intervención, el juvenil definió desviado tras una gran asistencia de Vinicius.

El show de Erling Haaland en el complemento

Endrick desperdició una opción inmejorable frente al arco, lo que acentuó los nervios del Scratch. Noruega no se limitó a resistir y exigió al portero Alisson, quien respondió con solvencia para sostener la paridad.

El ingreso de Neymar tampoco trajo calma a las filas brasileñas, ya que el astro pidió el balón de manera constante pero no logró insertarse con comodidad en los circuitos de juego colectivos.

El quiebre definitivo y el camino hacia el triunfo de Noruega en el Mundial se inició desde el fondo de su propio campo. El conjunto vikingo elaboró una salida limpia con espacios que culminó por la banda izquierda a pies de Schjelderup.

Un centro milimétrico fue directo a la cabeza de Haaland, quien no perdonó y colocó el 1-0 parcial. Resultaba increíble que no hubieran buscado al gigante del Manchester City por la vía aérea en todo el partido; en la primera oportunidad real, infló la red.

Apenas 11 minutos después del primer grito, el letal delantero apareció nuevamente en escena. Con un potente zurdazo cruzado al segundo palo de Alisson decretó el 2-0 que desató la algarabía en las tribunas de Nueva Jersey.

En tiempo de descuento, Neymar convirtió un penal que decretó el 2-1 definitivo, pero que no alcanzó para alterar la historia. Noruega emuló su mítica victoria de 1998, dejando al gigante sudamericano fuera de la Copa del Mundo.

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