
*Del 8 al 14 de junio*
Después de un período que no fue fácil, Piscis llega a esta semana con algo que hacía tiempo no sentía: ganas. Ganas de retomar lo que quedó pendiente, de cerrar heridas que venían frenando el avance y de volver a mirar hacia adelante con algo parecido a la ilusión. No es que todo esté resuelto, pero hay una luz que empieza a aparecer y que este signo, que sabe bien lo que es atravesar momentos oscuros, reconoce enseguida. La fortaleza de Piscis no siempre es visible, pero esta semana vuelve a ponerse de manifiesto.
Uno de los ejes centrales de estos días es la confianza en el criterio propio. Desde las decisiones más cotidianas hasta las opiniones que importan en el trabajo o en los vínculos cercanos, la semana invita a Piscis a pararse desde un lugar más firme. Sin dejarse llevar por lo que otros esperan, sin ceder ante influencias externas. Si algo genera entusiasmo o convicción, es el momento de ir por ello sin pedir permiso ni validación.
En lo laboral, la energía no estará en su punto más alto. Hay compromisos que cumplir aunque el cuerpo y la mente pidan estar en otro lado, y esa tensión puede generar algo de pereza o desgano. Sin embargo, la clave está en resolver esas obligaciones cuanto antes, porque una vez que se despeje la agenda, la sensación de alivio va a ser inmediata y muy necesaria. No es una semana para cargar con más de lo indispensable.
El sábado marca un giro importante cuando Venus ingresa en Leo. Algo cambia en la energía de Piscis: vuelven las ganas de cuidarse, de prestarse atención, de dejar atrás ese período en el que el autocuidado quedó relegado. No se trata de vanidad sino de reconectar con uno mismo desde un lugar más amable. Venus en este posición ayuda a recuperar autoestima y a recordar que Piscis merece el mismo cuidado y dedicación que suele darle a los demás.
El domingo cierra la semana con la Luna Nueva en Géminis, y su influencia toca de lleno el plano familiar. Hay una decisión que viene madurando hace tiempo y que ya no puede postergarse más: soltar lazos o dinámicas que generan más agotamiento que bienestar. Puede dar miedo, sobre todo para un signo que siente profundo y le cuesta desapegarse. Pero esta luna empuja hacia un comienzo emocional genuino, y la liberación que viene después de ese paso vale mucho más que el dolor momentáneo de darlo.




