
La Organización Mundial de la Salud lanzó una advertencia contundente: la epidemia de ébola que afecta a la República Democrática del Congo es “extremadamente grave y difícil”, y por ahora el virus va un paso adelante. “La epidemia avanza más rápido que nosotros”, reconoció el director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante una reunión ministerial organizada por los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades.
El brote fue detectado por primera vez el 15 de mayo en la provincia de Ituri, en el noreste del Congo, una zona marcada por la inestabilidad, los combates y la desconfianza de la población hacia las autoridades. Esos factores complican enormemente la respuesta sanitaria. A eso se suma un dato que agrava el panorama: no existen vacunas aprobadas ni tratamientos disponibles para la cepa Bundibugyo, la responsable del actual brote.
Hasta el momento, la OMS confirmó 10 muertes por ébola y 220 muertes sospechosas desde que se declaró la epidemia. También se registró un fallecimiento en la vecina Uganda. Ghebreyesus advirtió que los países limítrofes con el Congo están en riesgo especialmente alto y pidió que actúen de inmediato. Diez naciones africanas fueron identificadas en situación de riesgo, según los CDC de la Unión Africana.

La alarma ya cruzó el Atlántico. Italia confirmó este lunes la hospitalización de dos viajeros con fiebre llegados desde Uganda, trasladados al hospital Sacco de Milán, una institución con los más altos niveles de biocontención del país. Sus familiares permanecen bajo vigilancia sanitaria preventiva, y otros viajeros procedentes de Uganda también están siendo evaluados en centros de alta especialización.
El ébola es una enfermedad viral que se transmite por contacto directo con fluidos corporales y puede provocar hemorragias graves y fallo multiorgánico. En los últimos 50 años mató a más de 15.000 personas en África, con una tasa de mortalidad que puede llegar al 90%.
