
Silbidos, señales internas y una tribuna dividida marcaron otra noche tensa para el Xeneize
Boca Juniors volvió a quedar en deuda ante su gente. El empate 0-0 frente a Platense, en una Bombonera colmada, dejó mucho más que un resultado: expuso el creciente malestar de los hinchas y un clima interno cada vez más delicado.
Desde el pitazo final, los silbidos bajaron con fuerza desde distintos sectores del estadio. El equipo mostró pocas ideas, escasa profundidad y volvió a dejar una imagen deslucida como local, algo que la gente ya no está dispuesta a tolerar en silencio.
Durante varios pasajes del encuentro, la impaciencia se hizo sentir con cantos de reclamo y reproches que reflejan el desgaste de la relación entre el público y el rendimiento futbolístico. La Bombonera, históricamente aliada del equipo, volvió a convertirse en un termómetro implacable.
Un aplauso que dijo mucho
En medio del clima hostil, hubo un gesto que sobresalió: el ingreso del juvenil Milton Delgado fue recibido con aplausos. No cambió el desarrollo del partido, pero el reconocimiento funcionó como un mensaje claro desde la tribuna, destacando actitud y entrega en una noche marcada por la frustración.
Ese contraste dejó en evidencia que el enojo no es generalizado, sino dirigido a un funcionamiento colectivo que no convence y que acumula cuestionamientos fecha tras fecha.
La 12 y un respaldo que no pasó desapercibido
Mientras gran parte del estadio expresaba su descontento, La 12 tomó otro camino. La barra mantuvo su postura de apoyo y dejó una señal política clara al respaldar públicamente al presidente del club, Juan Román Riquelme.
El gesto no pasó inadvertido y volvió a mostrar la división de climas dentro de la Bombonera: por un lado, el hartazgo de muchos hinchas; por el otro, el respaldo explícito desde el sector más organizado de la tribuna.
Un empate que deja más preguntas que respuestas
Con este nuevo empate, Boca sigue sin encontrar regularidad y el murmullo se transforma lentamente en preocupación. La Bombonera habló otra vez, y lo hizo con dureza. El desafío para el equipo será responder en la cancha antes de que la paciencia termine de agotarse.
