Rosario Central conquistó la Supercopa Internacional al derrotar por 3-1 a Estudiantes de La Plata en la final disputada en el Estadio Único Madre de Ciudades, en Santiago del Estero. El equipo dirigido por Jorge Almirón comenzó en desventaja, pero logró revertir el marcador con una gran actuación de Ángel Di María, autor de un doblete, y un gol de Julián Fernández sobre el cierre.
El encuentro terminó con un clima caliente, ya que tras el tercer gol del Canalla se produjeron incidentes entre jugadores de ambos equipos y reclamos de la dirigencia de Estudiantes hacia el árbitro Darío Herrera.

Di María lideró la remontada de Rosario Central
La final comenzó con mejores noticias para Estudiantes de La Plata, que abrió el marcador a los pocos minutos gracias a un gol de Alexis Castro, obligando a Rosario Central a reaccionar rápidamente.
La respuesta llegó de la mano de Ángel Di María, que volvió a demostrar toda su jerarquía. El campeón del mundo igualó el encuentro con un preciso tiro libre que dejó sin chances al arquero rival.
Cuando parecía que ambos equipos se irían al descanso empatados, Central consiguió un penal en tiempo de descuento y nuevamente apareció Di María para convertir el 2-1, dando vuelta el resultado antes del entretiempo.

Julián Fernández sentenció el partido
En el complemento, Estudiantes adelantó sus líneas en busca del empate y dejó espacios en defensa.
Rosario Central aprovechó esa situación y, en los minutos finales, Julián Fernández definió una contra para establecer el 3-1 definitivo, desatando el festejo del conjunto rosarino y de los miles de hinchas presentes en Santiago del Estero.
Con esta victoria, el Canalla sumó un nuevo título nacional y confirmó el gran momento futbolístico que atraviesa bajo la conducción de Jorge Almirón.
Una final con tensión hasta el último minuto
El desenlace del encuentro estuvo marcado por momentos de alta tensión.
Tras el tercer gol de Rosario Central se registraron cruces entre futbolistas de ambos equipos dentro del campo de juego, incidentes que continuaron en el acceso a los vestuarios.
Además, una vez finalizado el partido, el presidente de Estudiantes, Juan Sebastián Verón, ingresó al terreno de juego para reclamarle al árbitro Darío Herrera por distintas decisiones tomadas durante la final.
A pesar de los incidentes, Rosario Central pudo celebrar un nuevo campeonato, con Ángel Di María como la gran figura de la noche gracias a los dos goles que marcaron el camino hacia la consagración.
